El hechicero enano de Uxmal

El hechicero enano de Uxmal — page 1
Ella tendía su mano Con una voz áspera como las hojas de maíz al viento gritaba Un huevo Dame un huevo y te mostraré a Tzab-Can Desde adentro de la canasta se escuchaba un ruido apagado como gotas de lluvia golpeando las hojas secas de la selva No queremos verlo decían algunos de los porta agua refunfuñando Escuchen La anciana inclinaba la cabeza Canta con su cola Resopló una risa de ave vieja Luego como lo hacían siempre el primero de los porta agua sacaba lentamente un huevo del bolsillo y lo colocaba en la palma brillante de la anciana Los niños se amontona ban sobre la anciana que le susurraba algo a la canasta Un duro y vil traqueteo salía de ella La anciana quitaba la tapa y una lengua negra se asomaba por el borde de la canasta Es Tzab-Can gritaban los niños y daban un salto atrás Pero sin dejar que sus jarros de calabaza se cayeran La anciana graznaba de júbilo Colocaba con rapidez la tapa y se dirigía a los niños sonriéndoles con su cara arru gada Ven se reía como ella los espera Los niños corrían a la cueva bajaban por la escalera y llenaban sus jarros en los pozos pandos en los que los chachalacas chachalacas y las palomas de tierra venían a beber en la temporada seca Cada mañana cuando trepaban para salir la anciana había desaparecido junto con la niebla Antes de que llegaran a los jardines de sus casas podían escuchar el llamado de caracolas resonando desde la cima del palacio del Gobernador anunciando la salida del sol Y podían ver sobre las copas de los árboles la cima de la Gran Pirámide por cuyas escalinatas los sacerdotes se apresuraban con agilidad mientras los penachos de sus tocados ondulaban ondulaban al correr