El Pan De La Guerra

El Pan De La Guerra — page 3
UNO Yo puedo leer esa carta tan bien como mi padre susurró Parvana entre los pliegues de su chador Bueno casi igual de bien No se atrevía a decirlo en voz alta El hombre que estaba sentado junto a ellos no quería oír su voz Ni ninguno de los que se encontraban en el mercado de Kabul Parvana sólo ayudaba a su padre a llegar hasta allí y le acompañaba de vuelta a casa después del trabajo Se sentaba en el extremo más alejado de la manta con la cabeza y la mayor parte del rostro cubiertos En realidad se suponía que no debía salir Los talibanes habían ordenado que todas las mujeres y niñas de Afganistán permanecieran en sus casas lncluso les habían prohibido a las niñas asistir a la escuela Parvana había tenido que dejar el colegio en sexto y su hermana Nooria no había podido seguir la Secundaria A su madre la habían